A los huevos hay que cacarearlos

por Alejandra Bretón @_alebreton

Con excepción de algunos emprendedores que son muy hábiles para realizar su marketing personal y el de su emprendimiento, a la mayoría le cuesta más cacarear el huevo que ponerlo.

Los hay de perfil técnico y menos comercial, también están los que subestiman el rol de la comunicación en los resultados del negocio, o los que se atajan diciendo que no tienen presupuesto… En fin, las razones o excusas varían pero sólo sirven para el que las da. Lo seguro es que el perfil bajo no ayuda a la hora de emprender.

Los emprendedores tienen que aprender de las gallinas, que cada vez que ponen un huevo lo anuncian a los cuatro vientos.

Es cierto, hay mucho alboroto en el gallinero. Hay negocios que logran visibilidad y sin embargo al tiempo no se escucha más nada de ellos. Emprendimientos de alto perfil donde el modelo de negocio no está claro, o sobre los que uno se pregunta dónde está la innovación. El ruido siempre existirá, eso no debe preocuparnos, el mercado se encargará de decantar y separar la paja del trigo.

Lo que es una lástima, y pasa más seguido de lo que imaginamos, es que hay emprendedores que tuvieron una excelente idea, lograron con esfuerzo lanzar su producto al mercado pero no logran ventas, y terminan fracasando porque no supieron comunicarlo adecuadamente.

Por eso, si estás convencido que tu producto es bueno, que puede solucionar un problema de un modo diferenciado, tienes que hacer que el mercado se entere que existes.

Y no es delegable. El trabajo de promover el producto, darlo a conocer, de prospectar clientes, es la prioridad uno en las primeras fases del negocio.

Ya habrá tiempo para mejorar el producto. Como pregonan las metodologías en boga – lean startup y design thinking – lánzalo en beta y fíjate cómo funciona en el mundo real. No esperes a tener todo listo para recién salir al mercado y empezar a comunicar. Obtén retroalimentación lo antes que puedas, ya sea en forma de ventas o en comentarios de los clientes.

¿Qué tanto te has ocupado de la comunicación de tu producto? Si el resultado de esa evaluación es “puede y debe rendir más”, aquí algunas preguntas para ayudarte a poner en marcha un nuevo abordaje:

1. Roles. ¿Quién del equipo se ocupará de este tema?

En primer lugar, identificar en el equipo emprendedor, quién es la persona adecuada para liderar esta área, sea por sus conocimientos, sus habilidades o gusto. Si el equipo eres tú, ya sabes la respuesta.

2. Asesores. ¿Necesito ayuda?

La comunicación del emprendimiento es tan importante como otros aspectos del mismo. Así como se busca consejo de un contador o un abogado, no descartes recurrir a los servicios de un comunicador.

La tendencia a creer que comunicar es fácil, que lo hace cualquiera y no voy a pagar por eso, no va. Si no pagas por ello, lo tendrás que hacer tú mismo y ese tiempo invertido, sumado a que no tienes idea, te costará mucho más caro a la larga.

3. Compromiso. ¿Estoy dispuesto a invertir tiempo y recursos?

La comunicación es un trabajo que requiere consistencia y continuidad. Si queremos resultados, no sucederá de la noche a la mañana.

4. Presupuesto. ¿Cuánto invertir?

A ningún emprendedor le sobra el dinero. Por lo tanto, es sano definir un presupuesto de acuerdo a los objetivos. Habrá que priorizar los esfuerzos y definir métricas que nos hagan sentir que hay un retorno.

5. Audiencia. ¿A quién hablarle?

Por lo general, todas las organizaciones por más pequeñas que sean tienen diferentes públicos. Si hablamos de comunicación externa, en las primeras etapas del emprendimiento los principales públicos serán las fuentes de recursos: los clientes y los inversores/esponsors.

6. Estrategia. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde?

Todo es comunicación, desde el famoso elevator-pitch hasta la campaña del producto en medios masivos. Desde el desarrollo de la imagen de marca que irá en la tarjeta de presentación o en la plantilla de powerpoint, hasta la presencia en redes sociales.

Particularmente me gusta mucho el abordaje de estrategia de contenidos que posibilita diseñar un enfoque holístico atacando tres frentes: los medios propios, los medios ganados y los medios pagos.

Los medios propios son los canales creados por la organización, por ejemplo página web, redes sociales, newsletters, materiales promocionales, etc.

Los medios ganados son aquellos que logramos que hablen de nosotros. La práctica más habitual es la difusión periodística, es decir aparecer como información y no en los espacios pagos. En ese sentido, se trata de hacer que el emprendimiento genere información noticiable, de interés para el periodista y el medio. También se “ganan medios” cuando el contenido en redes sociales es replicado por otros usuarios e incluso tomado por los medios.

Por último, está la publicidad tradicional paga en medios de comunicación en todas sus formas.

En resumen, a la hora de emprender no basta con poner los huevos, hay que cacarearlos, fuerte y claro, con pasión, con orgullo y compromiso.

 

Nota: Artículo originalmente publicado en El Observador Blog Emprendedores 18/05/2016 

http://www.elobservador.com.uy/a-los-huevos-hay-que-cacarearlos-n912985

 

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Relaciones carnales

por Karina Spremolla @KSpremolla

Reconozcámoslo. El vínculo entre las empresas y los medios no solía ser complicado. Bastaba con apelar al dinero invertido en la pauta publicitaria para que la difusión informativa fuera casi un hecho. Los viejos periodistas, entre los que me incluyo, todavía se acuerdan de las nunca bien recibidas llamadas del gerente comercial pidiendo una nota. Refunfuñaban un poco, pero no había tu tía.

Esa práctica todavía existe. Vaya si existirá. Y aunque en muchos casos dañe sensiblemente la relación entre empresarios y comunicadores, claro está que ambas partes salen favorecidas. Pero no por mucho tiempo.

Tengo experiencia en ambos lados del mostrador. Primero como periodista. Para ello me formé, tal vez en una generación en la que una empresa era el mal necesario para financiar, en espacios debidamente diferenciados, la salida de un periódico. Pero que me librara Dios o quien fuera de nombrar una marca en una nota. Recuerdo a una correctora, entrañable ella, que cada vez que veía el nombre de un producto entre las palabras que le tocaba revisar, llamaba al editor para consultarle si aquello no sería un error de tipeo.

La vida me llevó luego a trabajar, precisamente, para esas empresas. Y entonces los malos pasaron a ser los periodistas, esos seres soberbios o malintencionados, que poca o nula atención prestaban a la valiosa información que tan cuidadosamente se elaboraba desde los departamentos de marketing.

El problema era que no había puntos de contacto entre los que estaban a uno y a otro extremo del puente. Comprender lo que hace el otro y descubrir dónde están los intereses comunes. Las relaciones públicas resolvieron algunos de estos puntos. Tuvieron la audacia de saltearse escollos, trazar instancias de encuentro y comenzar a tejer relaciones eficientes y de largo plazo.

¿Cómo? Desde las empresas, respetando la labor del periodista que no es otra cosa que un buscador de información. Dándole lo que busca. Atendiendo sus llamados. Siendo honesto al responder y sin disfrazar de noticia algo que no lo es. Muchas veces, por hacer esto, algunos empresarios pierden de vista que sí hay cosas de su negocio que vale la pena comunicar.

Desde la trinchera periodística, es esencial romper ciertos mitos y comprender que las empresas también son proveedoras de información. Y que lo que antes se publicaba únicamente para honrar la pauta publicitaria, hoy puede ser una oportunidad para conocer más sobre economía y mercados. No en vano es lo que hacen hoy los medios que cuentan con espacios –e incluso suplementos- dedicados a recorrer la información empresarial. Una buena noticia que llevó a las organizaciones a perfeccionar el modo de entregar información a la prensa.

Sólo generando un círculo de confianza las relaciones entre medios y empresas lograrán ser más sanas, ricas y duraderas. Dejarán de ser encarnizadas para convertirse en un poco más carnales.

¿Estás preparado para comenzar a tender puentes? Te aseguro que saldrás ganando.